Premio letterario “Antonio Corsaro”

ottobre 30, 2011

 

Biblioteca G. Calabrò di Tremestieri Etneo – Zona Canalicchio

5 novembre 2011

 ore 18.00

Seconda edizione del Premio Antonio Corsaro

Interverranno:
Vera Ambra, Presidente Associazione Akkuaria

 

Sergio Collura, Critico Letterario

 

Francesco Giordano, Giornalista

Alla presenza delle Autorità cittadine, sarà inaugurata presso la stessa Biblioteca una nuova sezione dedicata agli autori di Akkuaria con i libri che saranno donati dall’Associazione. Gli autori presenti firmeranno personalmente le loro copie.

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Premio letterario “Fortunato Pasqualino”

ottobre 27, 2011

 

Con il Patrocinio della Provincia Regionale di Caltanissetta
e del Comune di Butera
L’Associazione Akkuaria organizza la 4a Edizione
del Premio Letterario Internazionale di Narrativa e Poesia
FORTUNATO PASQUALINO
termine presentazione opere 30 Novembre 2011

bando

Regolamento
– Il Concorso, che avrà cadenza annuale, nasce per valorizzare e promuovere la figura di Fortunato Pasqualino, le sue produzioni letterarie.
– Ogni concorrente può partecipare ad una sola sezione con un breve racconto o con una poesia.
– Il testo, accompagnato dalla scheda in calce, dovrà essere inviato a

Segreteria del Premio Internazionale Fortunato Pasqualino
c/o Giorgio Russello Casella Postale 121
Ufficio postale 1 – Viale Africa – Catania

Tutta la documentazione dovrà essere ugualmente spedita per e.mail al seguente indirizzo di posta elettronica info@premiofortunatopasqualino.it

Modalità di partecipazione

– Sezione Racconti
Si partecipa con un breve racconto che non dovrà superare le sei pagine dattiloscritte.

– Sezione Poesia
Si partecipa con una poesia che non dovrà superare i 35 versi.

– Non saranno ammessi i lavori che non risponderanno ai requisiti richiesti.
– Le opere devono essere inedite e mai pubblicate né su riviste né su internet o altro.
La partecipazione al premio comporta automaticamente l’accettazione di tutti gli articoli del presente Regolamento.

Le migliori opere selezionate dalla Giuria saranno pubblicate nell’antologia del Premio.

Per la scheda di partecipazione vai al sito:

http://www.premiofortunatopasqualino.it/bando.htm

Premiazione
La Giuria, nominata dall’Organizzazione, assegnerà i seguenti premi:

Sezione Narrativa
Al 1° classificato Trofeo e Diploma artistico e contratto editoriale per la pubblicazione di un libro
Al 2° classificato Trofeo e Diploma artistico
Al 3° classificato Trofeo e Diploma artistico

Sezione Poesia
Al 1° classificato Trofeo, Diploma artistico e e contratto editoriale per la pubblicazione di un libro
Al 2° classificato Trofeo e Diploma artistico
Al 3° classificato Trofeo e Diploma artistico

Altri premi, citazioni di merito e/o attestati di benemerenza potranno essere assegnati dalla Giuria.

La Cerimonia di Premiazione si svolgerà a Butera (Caltanissetta) entro il mese di Maggio del 2012.

 P


Una poesia

ottobre 23, 2011

AUTOBIOGRAFIA

 

Certe sere hanno silenzi più lunghi

ombre che ci sfiorano leggere.

Sono i sospiri di quelli andati

di là dalla soglia inavvertitamente

           fermi  appesi

sull’oscillante confine allo stipite d’aria

             lacerati

da un sonno che non viene.

Quieto inferno.

Spettri che non sanno tornare.

Servirebbe una mano.

Ma i morti non hanno mani.

LILIANA ZINETTI


…e Gabriella in spagnolo, no?

ottobre 19, 2011

 

SENSO E SALVEZZA

Antología di poesia italiana con testo spagnolo a fronte
a cura di Fátima Rocío Peralta García

Edizioni  Akkuaria

 

Leyendo y traduciendo en rumano esta antología de las trece poetas que han publicado con Akkuaria, he recordado algunos apuntes de investigación trans-disciplinario Poesía y espiritualidad, es el famoso ensayo de Donatella Bisutti La Poesía salva la vida.
La autora insistía en todos y dos ocasiones sobre la actual necesidad de desarrollar una espiritualidad trans-confesional, esencialmente laica y moderna, que reabra nuestra humanidad deprimida y oscurecida al alegre estudio de una vida siempre más libre y feliz, de aquel ser humano en plenitud que prensa en cada uno de nosotros, sobre todo en las mujeres, con la fuerza de un Naciente.
La impresión general sobre este volumen coagula y recalca exactamente el credo estético de Vera Ambra, SENTIDO Y SALVACIÓN: un racimo de personalidad distinta en cuanto nación, origen del lugar de nacimiento (Sicilia, Véneto, Toscana, Sardegna, Croacia, Perú), edad, número de libros publicados, instrucción, nivel estilístico (entre artesanal y resueltamente profesional, digámoslo) esfera de intereses no obligatoriamente literarios, se arreglan aún para poner en común un tipo de intensidad en la cual mente respira, no más uniforme, y que se desliza a los confines del tiempo, encuentra la belleza como puro ejercicio de sobrevivencia por entrar en el vértigo verdadero, del arte.
De aquello que común aún los textos poéticos que siguen es precisamente, que es una coherencia entre la propia experiencia de vida y la escritura. Sólo que es exclusivamente nuestro puede resultar nuevo y entonces interesante para los otros.
Nos encontramos por ejemplo en el reflejo de experiencias de amor exaltantes y dramáticas que han tenido la fuerza de transformar la vida de las autoras.
Varias visiones del mundo, que no pueden ser también sociales y morales, se dan la mano en la creencia en ciertos valores, en ciertas prioridades, en el promover y defender la inocencia, la pureza, la humildad, la armonía. Esto no significa cierto escepticismo (que hunde las raíces también en razones sociales) y una dosis de ambigüedad lúdica y hermética.
No falta pero el deber de fustigar explícitamente la guerra (comprendida aquella entre los sexos) y la violencia, la tortura, el abuso en el mundo, la violencia contra las mujeres, contra los niños, contra los marginados.
Una cosa de más que une a las trece poetas parece haber sido un principio puramente ético: escribir solo si y cuando lo siente una necesidad ineludible y casi, a veces, dolorosa. Lejos de considerar la poesía un hecho de élite, una lectura iniciadora, los textos de esta antología se presentan en su imperiosa voluntad de comunicar también sobretodo a las situadas fuera del “círculo interior”.
Sobre la estela de la tradición de las analogías herméticas, la poesía de Vera Ambra hecha de flujos laberínticos y tensiones, es mayormente experimental, condimentado de altos y bajos impulsos, desengaños y claroscuro (entre el otro, el motivo recurrente de la malaimèe, que encontraremos en las líricas de otras poetas de este libro), ella pone en primer plano un existencial particular pero que no excluye la voz de otros. Resulta así un texto de experiencia, imaginación y al mismo tiempo coloquial, a pesar de la redacción a veces surrealista y el clima crepuscular. El combate se da entre el eros salvífico y el tiempo que gracias al pensamiento se convierte en reversible (como en Pavese y Eliade) que es un eterno regreso en un tiempo y espacio que sustrae a la materia. Aquí una muestra de hermetismo nocturno del rostro humano:
Sólo la flauta de alondra/ al primer canto consuela/ el nacer del día/ y el coro de los espectros/ late interrumpido/ la paz/ ahora está en mi calma/ mientras el vestido usado/ excava el germen de la sospecha/ cambio/la pupila en los detalles/ marca el río/ que en la noche/ dulce desciende/ quiéreme igual de bien/ aunque no tenga más gotas para dar”.
Un credo estético envolvente que define un ideal de libertad y belleza es aquel de Angela Agnello: “No te creerán, /y el cristal/ único amigo, en el reflejo de un momento/ capturarás, como si, solo de aquel sueño/ te fuese nutrido, / por el tiempo que ha sido/ y aquel a venir/ No te importará volver, / No sabrás donde ni a quién. / Será la libertad/ de un fragmento de luz/ que habrá del interior/ la belleza profunda/ y te bastará para siempre”.
De Beatrice Gradassa retenemos este desgarrador y al mismo tiempo lleno de sabia verdad Epístola: “Querida amiga, / Estoy siempre más convencida que la vida se paga viviendo/ y que la felicidad/ – si no es una invención de la mente para soportar miedo y dolor – sea de coger en las pequeñas cosas, simples/ gestos de amor que llenan el corazón, queman el alma y/ regalan el estupor de una sonrisa. Tal vez es simplemente esto /el maravilloso sentido de la vida…” el estupor de una sonrisa, de verás, aquí una estupenda fotografía de la psique humana.
La serbia-croata-italiana Bojana Bratic Ivic hace el elogio del sueño, del recuerdo fusión, del pasado de las emociones únicas, conoce también la técnica de retirarse en el paisaje, en el espacio sideral y en el tiempo infinito señalado de la resaca del mar: “Balancear/ sobre el borde de las estrellas embriagantes/ en huida/ entre pasado y presente/ encontrando las palabras/ temblante/ rechazado/ de un presente no mío/ lejano/ irreal/ en lucha contra flujos transparentes/ de mar (…)”, sin olvidar de ser una conciencia comprometida.
Mariella Mullas es una sensitiva que aclama a la naturaleza y a su tierra madre (Sardegna): el recurrente escenario marino está marcado del perenne fluido y reflujo de la ola que alude también al transcurrir del tiempo.
Que no les quita el vigor un poco retorico de lanzarse contra la violencia: “Te escribo y te maldigo/ por cada remoto delito tuyo, / presente y futuro…/ tú, morbo fatal en el alma/ de quien te acoge en el usar instrumento / de iniquidad, poder y anulación/ de la dignidad y del valor de la vida.”

La poesía de Micaela Balice confronta temas como la religión, la vida y la muerte, el tiempo y el silencio de una humanidad en cadena, sin adoptar un lenguaje áulico y desprovisto de aquella suave sensualidad que es la cifra dominante de la autora.
Un himno al amor, por lo tanto del exergo de Erica jong donde se encuentra una precisa referencia al polvo, aquella materia que se posa por todas partes no hay movimiento, dondequiera el tiempo detiene el ritmo de convertirse, por todas partes la vida cesa su palpitar.
Aquí una espléndida artista poética acompañada de fabulosas, mitológicas metáforas de la catanese Mariella Sudano: “Sobre los carriles de mis nubes/ te he encontrado /jazmines de bolsillo/ y un amante de cristales// entre las gemas esplendentes/ de la sal mayor. // las platas / esperan ya// las danzas robadas/ por Prometeo.”
Para Sudano los sonidos y las imágenes son dos caras de la misma medalla. Las dos artes se completan unos a otros, creciendo sin fin.
Versos ricos de pasión y de tensión, envuelto con tenacidad a la vida, para afirmar a todo costo el valor y la dignidad de la persona humana se extienden hasta el infinito hilo de lo imaginario.
La croata Ivana Marija Vidovic, pianista de fama internacional, escribe un ciclo floreal en el cual las flores – el bucaneve, la violeta, el mughetto, el myosotis – representan sí la sublime belleza arquetípica, pero crecen también los símbolos de personas, sensaciones, fenómenos y movimientos de ánimo. Alabando, a pesar de algún inevitable patetismo y melodrama, a las flores (flora espontanea, como se dice) estas centellas de vida en la unión de significado y sonido que es la poesía, Vidovic parece repetir la famosa redacción di Paul Verlaine: ¡De la música en primer lugar!
Pero en el contemporáneo nos ofrece una lección de franciscana humildad; lo mismo hace la principiante Marilena Sbriglione: “Y yo encastrada en una sonrisa/ desahogo el arte de sobrevivir/ porque he comprendido el valor/ de la humildad.” La antología de esta última, vivir solamente de aire… demuestra cómo se puede vivir sólo del aire denso de las palabras y de música, de una atmósfera enrarecida de amor. Porque sólo los poetas están en grado de leer las tramas sutiles suspendidas entre las nubes, los copos sonidos en el susurro de las hojas, en el murmullo de la lluvia. Solamente ellos pueden tomar el aliento de las cosas, de la naturaleza, las muchas señales del dolor y del amor sordas, de aquello que no se ha dicho.
La anglo-catanese Valerie Scaletta combina la descripción sensual y cromática del paisaje mediterráneo (“A partir de un trozo de visón clara/ está invitando el verde sol de los cactus. / La buganvilia se encogió de hombros/ el fastidio de infinitos pétalos de rosa”) a incisivas metáforas anti líricas y sueños: “Retoños de agonía se han reportado en la naturaleza muerta del cuadro/ el follaje dispuesto entorno provoca incomodidad que irradia/ la fruta es inmadura más que un calambre agudo/ las flores son espasmos de amargura. / Irritante personalización de sí mismo/ esponja empapada de tormento. /Autorretrato.
El camino poético de Antonella Scaramuzza atraviesa todas las experiencias de vida, del amor a la maternidad hasta los momentos de profunda crisis; la poesía para ella parece ser una ventana de la cual observar a sí misma y el mundo, y sobre todo la naturaleza de la cual se sentirá siempre íntimamente participe y que continuará a describir con un casi religioso estupor.
Los textos de Gabriela Rossitto tratan del volumen El blanco y el negro nos hacen pensar a los conceptos del grande argentino de origen calabrese Ernesto Sabato (desaparecido en Abril del 2011) respecto al desacuerdo entre la escritura diurna y aquella nocturna, que pueden coexistir paralelamente o simultáneamente en los intersticios de los versos. Por un parte la autora se esfuerza de entender y de interpretar el mundo desde el punto de vista del tercer milenio, las tipologías y los temas del hombre (tipo el exilio de Ulises o el sacrificio de Prometeo) y además de proyectar el propio destino individual en los personajes tipo Medea, o en los paisajes mirifica – mitológicos(ut pictura poesis); esplendidos los versos que justifican el pecado original de Adán y Eva (despertándose unos a otros los cuerpos de fuego, anhelo, abandono, pertenecientes al cielo, a la armonía de lo absoluto) por otra parte Rossitto intenta vivir la poesía cual ordinaria vida, colma de ilusiones, y bajo la señal de la condenación, de la lágrima, de la enfermedad y oración. Solo que en un cierto momento la obra literaria se sustituye a la vida de la autora, robándosela. La escritura nocturna de Rossitto significa sueño, pesadilla con asesinos, metamorfosis, el vuelo fatal de Ícaro (“El sueño de cera/ se derrite/ en el abrazo del sol”), cementerio de la desmaterialización largo de las calles de glicina y oro, y al mismo tiempo los arcanos de ser mujer, hecha de fuertes antítesis (Eva y María), de naturaleza, de amor, pasión, venganza, fragilidad, fuerza.
Aparentemente hermética, gracias a su estructura intensa-mente aforístico (haciendo venir en mente los célebres motteti montaliani), esta poesía está impregnado de meditación y afectividad, pero también de un decisivo rechazo de las cosas repugnantes, monstruosas, hostiles al hombre y a su existencia, el tema central sigue siendo aún la relación literatura – vida y el riesgo de la dependencia del artista de su creación.
La única no europea, la joven profesora peruana enamorada del dulce idioma italiano y de la poesía italiana, Fátima Rocío, toma los elementos de la grandiosa naturaleza andina, incluso los movimientos musicales del “violín de la luna”, dándonos una prueba de pureza e ingenuidad. Ella exalta, a pesar del léxico repetitivo y un poco tímido y clásico, “el rocío de verano” del cual fue revestida por su amor, resume en fin en prometedora secuencia la “sinfonía de la vida”, es decir su universo lírico cual “oración divina”.

GEO VASILE

 

Fátima Rocío, Peralta García nacida en Lima (Perú) el 28 de Enero de 1978. Es una joven profesora. Es una muchacha sencilla y al mismo modo soñadora. Alimenta un profundo amor por la lengua italiana. En un momento de profunda dificultad es la poesía en llegar a su encuentro y la escribe en italiano y no en su idioma. En Abril del 2010 completa los estudios en el Instituto Italiano de Cultura de Lima y por algunos años escribe poesías, después de haber conocido al gran poeta italiano Francesco Petrarca, durante las lecciones de Italiano. Motivada participa en algunos concursos de poesía, obteniendo amplias aprobaciones. Su participación a los premios literarios internacionales de Akkuaria dedicados a dos grandes nombres de la cultura siciliana, Fortunato Pasqualino y Antonio Corsaro pone en luz su amor por la lengua italiana y sus cualidades poéticas. En el 2010 es nombrada Embajadora de Akkuaria desde aquí inicia una colaboración activa de intercambios culturales con este país.
Es parte de la redacción de Akkuaria y se dedica a la traducción en español de algunos autores de la asociación.

Fátima Rocío, Peralta García è nata a Lima (Perú) il 28 Gennaio 1978. È una giovane insegnante. È una ragazza semplice e allo stesso tempo sognatrice. Nutre un profondo amore per la lingua italiana. In un momento di profonda difficoltà è la poesia a venirle incontro e la scrive in italiano e non nella sua lingua. Nell’aprile del 2010 completa gli studi presso l’Istituto Italiano di Cultura di Lima e da qualche anno scrivere poesie, dopo aver conosciuto il grande poeta italiano Francesco Petrarca, durante le lezioni d’Italiano. Ben motivata partecipa ad alcuni concorsi di poesia, ottenendo ampi consensi. La sua partecipazione ai premi letterari internazionali letterari di Akkuaria dedicati a due grandi nomi della cultura siciliana, Fortunato Pasqualino e Antonio Corsaro mette in luce il suo amore per la lingua italiana e le sue qualità poetiche. Nel 2010 è nominata Ambasciatrice di Akkuaria da qui inizia una fattiva collaborazione di interscambi culturali con questo Paese.
Fa parte della redazione di Akkuaria ed è impegnata nella traduzione in spagnolo di alcuni autori dell’associazione.

http://www.akkuaria.org/poetesseakkuariaspagnolo/libro.htm


Gabriella in rumeno!

ottobre 17, 2011

 

 

 

SENSO E SALVEZZA
Florilegio di poesia italiana con testo romeno a fronte
a cura di
GEO VASILE

Akkuaria Edizioni

 

 

 

 

Nota del Curatore

Leggendo e traducendo in romeno questo florilegio delle tredici poetesse che hanno pubblicato con Akkuaria, mi sono ricordato sia di alcuni appunti del semestrale di ricerca trans-disciplinare Poesia e spiritualità, sia del famoso saggio di Donatella Bisutti La poesia salva la vita. L’autrice insisteva in tutti e due occasioni sull’attuale bisogno di sviluppare una spiritualità trans-confessionale, essenzialmente laica e moder-na, che riapra la nostra umanità depressa e oscurata alla gioiosa indagine di una vita sempre più libera e felice, di quell’essere umani in pienezza che preme in ognuno di noi, soprattutto nelle donne, con la forza di un Nascituro.
L’impressione generale su questo volume coagula e ricalca esattamente il credo estetico di Vera Ambra, SENSO E SALVEZZA: un grappolo di personalità ben distinte in quanto nazione, provenienza del luogo di nascita (Sicilia,Veneto, Toscana, Sardegna, Serbia, Croazia, Perù), età, numero di libri pubblicati, istruzione, livello stilistico (tra artigianale e risolutamente professionale, diciamolo), sfera d’interessi non obbligatoriamente letterari, riescono tuttavia a mettere in comune una sorta di intensità in cui la mente respira, non più divisa, e che scivola ai confini del tempo, incontra la bellezza come puro esercizio di sopravvivenza per entrare nella vertigine del vero, dell’Arte.
Ciò che accomuna ancora i testi poetici che seguono è appunto la sincerità, cioè una coerenza tra la propria esperienza di vita e la scrittura. Solo ciò che è esclusivamente nostro può risultare nuovo e quindi interessante per gli altri.
C’imbattiamo per esempio nel riflesso di esperienze d’amore esaltanti e drammatiche che hanno avuto la forza di trasformare profondamente la vita delle autrici. Varie visioni del mondo, che non possono non essere anche sociali e morali, si danno la mano nel credere in certi valori, in certe priorità, nel promuovere e difendere l’innocenza, la purezza, l’umiltà, l’armonia. Ciò non toglie un certo scetticismo (che affonda le radici anche in ragioni sociali) ed una dose di ambiguità ludica ed ermetica.
Non manca però il dovere di fustigare esplicitamente la guerra (compresa quella tra i sessi) e la violenza, la tortura, la sopraffazione nel mondo, la violenza contro le donne, contro i bambini, contro gli emarginati. Una cosa in più che unisce le tredici poetesse sembra fosse un principio prettamente etico: scrivere solo se e quando lo si avverte una necessità ineludibile e quasi, a volte, dolorosa. Lungi da considerare la poesia un fatto elitario, una lettura iniziatica, i testi di questo florilegio si rivolgono nella loro imperiosa volontà di comunicare anche o soprattutto a coloro situati al di fuori della “ristretta cerchia”.
Sulla scia della tradizione delle analogie ermetiche, la poesia di Vera Ambra fatta di flussi labirintici e tensioni, è una maggiormente sperimentale, condita di altalenanti slanci, disinganni e chiaroscuri (tra l’altro, il motivo ricorrente della malaimée, che incontreremo nelle liriche di altre poetesse di questo libro); essa mette in primo piano un privato esistenziale che non esclude però la voce altrui.
Risulta così un testo sofferto, immaginifico e allo stesso tempo colloquiale, malgrado il dettato a volte surreale e il clima crepuscolare. Il combattimento si dà tra l’eros salvifico e il tempo che grazie al pensiero poetico diventa reversibile (come in Pavese e Eliade), cioè eterno ritorno in un tempo e spazio sottratti alla materia. Ecco una mostra d’ermetismo notturno dalla faccia umana: “Solo il Flauto d’allodola/ al primo canto consola/ il nascere del giorno/ e il coro degli spettri/ palpita interrotto/ la pace/ adesso è nella mia calma/ mentre l’abito sdrucito/ scava il germe del sospetto/ Cangiante/ la pupilla nei dettagli/ segna il fiume/ che nella notte/ dolce scende/ Vogliatemi egualmente bene/ anche se non ho più gocce da dare”.
Un credo estetico coinvolgente che definisce un ideale di libertà e bellezza è quello di Angela Agnello: “Non ti crederanno,/ e il cristallo/ unico amico, nel riflesso di un attimo/ catturerà, come se, solo di quel sogno/ ti fossi nutrito,/ per il tempo che è stato/ e quello a venire./ Non t’importerà di tornare,/ Non saprai dove né da chi./ Sarai la libertà/ di un frammento di luce/ che avrà dell’intero/ la bellezza profonda/e ti basterà per sempre”.
Di Beatrice Gradassa riteniamo questa straziante e al tempo stesso piena di saggia verità Epistola: “Mia cara amica,/ sono sempre più convinta che la vita si paghi vivendo,/ e che la felicità/ – se non è un’invenzione della mente per sopportare/ paure e dolore – sia da cogliere nelle piccole cose, semplici/ gesti d’amore che riempiono il cuore, scaldano l’anima e/ regalano lo stupore di un sorriso. Forse è semplicemente questo/ il meraviglioso senso della vita”. Lo stupore di un sorriso, davvero, ecco una stupenda fotografia della psiche umana.
La serbo-croata-italiana Bojana Bratić Ivić fa l’elogio del sogno, del ricordo struggente, del passato delle emozioni uniche, conosce anche la tecnica di ritirarsi nel paesaggio, nello spazio siderale e nel tempo infinito segnato dalla risacca del mare: “Dondolare/ sull’orlo delle stelle inebrianti/ in fuga/ tra passato e presente/ ripescando le parole/ tremante/ respinta/ di un presente non mio/ lontano/ irreale/ in lotta tra flussi trasparenti/ di mare (…), senza dimenticare di essere una coscienza impegnata.
Mariella Mullas è una sensitiva che inneggia alla natura e alla sua terra madre (Sardegna): il ricorrente scenario marino è scandito dal perenne flusso e riflusso dell’onda che allude anche allo scorrere ineluttabile del tempo. Ciò non le toglie la vigorìa un po’ retorico di scagliarsi contro la violenza: “Ti scrivo e ti strameledico/ per ogni tuo delitto remoto/ presente e futuro…/ tu, morbo fatale nell’anima/ di chi ti accoglie nel tuo usarti strumento/ di iniquità, potere e annullamento/ della dignità e del valore della vita”.
La poesia di Micaela Balìce affronta temi come la religione, la vita e la morte, il tempo e il silenzio di un’umanità in catene, senza per questo adottare un linguaggio aulico e privo di quella soffusa sensualità che è la cifra dominante dell’autrice. Un inno alla vita e all’amore, dunque, sin dall’esergo di Erica Jong dove spicca un preciso riferimento alla polvere, quella materia che si posa ovunque non ci sia movimento, ovunque il tempo fermi il ritmo del divenire, ovunque la vita cessi il suo palpitare.
Ecco una splendida ars poetica corredata di favolose, mitopoetiche metafore della catanese Mariella Sudano: “Sulle rotaie/ delle mie nuvole/ t’ho incontrato/ gelsomini in tasca/ e un mantello di cristalli// fra le gemme svavillanti/ della sala maggiore.// Gli argenti aspettano già// le danze rubate/ da Prometeo.”. Per la Sudano suoni e immagini sono due facce della stessa medaglia. Le due arti si completano a vicenda, sviluppandosi senza fine. Versi ricchi di passione e di tensione, avviluppati con tenacia alla vita, per affermare ad ogni costo il valore e la dignità della persona umana si snodano sull’infinito filo dell’immaginario.
La croata Ivana Marija Vidović, pianista di fama internazionale, scrive un ciclo floreale in cui i fiori – il bucaneve, la violetta, il mughetto, il myosotis – raffigurano sì la sublime bellezza archetipale, ma assurgono anche a simboli di persone, sensazioni, fenomeni e moti d’animo. Inneggiando, malgrado quel po’ d’inevitabile patetismo e melodramma, ai fiori (flora spontanea, come si dice) queste scintille di vita nell’unione di significato e suono che è la poesia, la Vidović sembra ripetere la celebre dicitura di Paul Verlaine: De la musique avant toute chose! Ma nel contempo ci offre una lezione di francescana umiltà; lo stesso fa l’esordiente Marilena Sbriglione: “e io incastrata in un sorriso/ sfogo l’arte di sopravvivere/ perché ho compreso il valore/ dell’umiltà”. La silloge di quest’ultima, Vivere di sola aria… dimostra come si può vivere solo dell’aria densa delle parole e di musica, di una atmosfera rarefatta d’amore. Perché solo i poeti sono in grado di leggere le trame sottili sospese tra le nuvole, i fiochi suoni nel fruscio delle foglie, nel mormorio della pioggia. Soltanto loro possono cogliere l’alito delle cose, della natura, i vari segni del dolore e dell’amore inespresso, di ciò che non va detto.
L’anglo-catanese Valerie Scaletta abbina il descrittivismo sensuale e cromatico del paesaggio mediterraneo (“Da uno squarcio di visuale libera/ è invitante il verde soleggiato dei cactus./ La buganville s’è scrollata di dosso/ il fastidio d’infiniti petali rosa”) a incisive metafore antiliriche e oniriche: “Grappoli di agonia sono riportati nella natura morta del quadro/ il fogliame disposto attorno a raggiera desta sconforto/ la frutta è acerba più d’un crampo acuto/ i fiori sono spasmi d’amarezza./ Irritante personalizzazione dell’Io/ spugna inzuppata di tormento./ Autoritratto”.
Il percorso poetico di Antonella Scaramuzza attraversa tutte le sue esperienze di vita, dall’amore alla maternità fino ai momenti di crisi profonda; la poesia per lei sembra sia una finestra da cui osservare se stessa e il mondo, e soprattutto la natura di cui si sentirà sempre intimamente partecipe e che continuerà a descrivere con un quasi religioso stupore.
I testi di Gabriella Rossitto tratti dal volume Il bianco e il nero ci fanno pensare ai concetti del grande argentino d’origine calabrese Ernesto Sabato (scomparso nell’aprile del 2011) rispetto al dissidio tra la scrittura diurna e quella notturna, che possono coesistere parallelamente o simultaneamente negli interstizi dei versi. Da una parte l’autrice si sforza d’intendere e d’interpretare il mondo dal punto di vista del terzo millennio, le tipologie e i temi eterni dell’uomo (tipo l’esilio di Ulisse o il sacrificio di Prometeo) e in più di proiettare la propria sorte individuale nei personaggi tipo Medea, oppure nei paesaggi mirifici-mitologici (ut pictura poesis); splendidi i versi che giustificano il peccato originale di Adamo ed Eva (svelandosi vicendevolmente i corpi di fuoco, anelito, abbandono, apparte-nenti al cielo, all’armonia dell’assoluto). Dall’altra parte la Rossitto tenta di vivere la poesia quale ordinaria vita, colma d’illusioni, e sotto il segno della dannazione, dello strappo, della malattia e preghiera. Solo che ad un certo momento l’opera letteraria si sostituisce alla vita dell’autrice, rubando-gliela. La scrittura notturna della Rossitto significa onirismo, incubo con assassini, metamorfosi, volo fatale di Icaro (“il sogno di cera/ si scioglie/ nell’abbraccio del sole”), cimitero della smaterializzazione lungo i viali di glicine e oro, e al tempo stesso gli arcani dell’essere donna, fatta di forti antitesi (Eva e Maria), di natura, di amore, passione, vendetta, fragilità, forza. Apparentemente ermetica, grazie alla sua struttura intensamente aforistica (facendo venire in mente i celebri motteti montaliani), questa poesia è pervasa di meditazione e affettività, ma anche di un decisivo rigetto delle cose ripugnanti, mostruose, ostili all’uomo e alla sua esistenza, il tema centrale essendo tuttavia il rapporto letteratura-vita e il rischio della dipendenza dell’artista dalla sua creazione.
La sola extra-europea, la giovane insegnante peruviana innamorata del dolce idioma e della poesia italiana, Fatima Rocío Peralta García, coglie gli elementi della grandiosa natura andina, compresi i movimenti musicali del “violino della luna”, dandoci una prova di purezza e ingenuità. Lei esalta, malgrado il lessico ripetitivo e un po’ timido e classicheggiante, la “rugiada d’estate” di cui fu rivestita dal suo amore, riassume insomma in promettenti sequenze la “sinfonia della vita”, cioè il suo universo lirico quale “preghiera divina”.

Geo Vasile

 

Nota bio-bibliografica del curatore
Geo Vasile, nato nel 1942 a Bucarest (Romania), laureato presso l’Università di Bucarest, facoltà di filologia italiana e romena, con una tesi di laurea sulla poesia e prosa di Cesare Pavese. Professore di campagna (1967-1971), bibliotecario (1971-1990), redattore della pagina culturale di un quotidiano e poi di un settimanale (1991-1996); collabora con le principali riviste di letteratura e arte di Bucarest e altre città del paese.
Dal 1994 socio dell’Unione degli Scrittori della Romania. 
Nel 2000 e nel 2009 ha ricevuto il Premio dell’Associazione degli Scrittori di Bucarest.
È autore di vari volumi di storia e critica letteraria romena e universale. 
Ha tradotto in lingua romena opere di Italo Calvino, Giuseppe Bonaviri, Monaldi&Sorti, Claudio Gatti, Umberto Eco, Marino Piazzolla, Paolo Ruffilli, Giovanni Sartori, Marco Salvador, Gianni Riotta e Giovannino Guareschi. 
Ha inoltre curato e tradotto in Italia e in Romania antologie italo-romene dell’opera poetica di Mihai Eminescu, George Bacovia, Gellu Naum, Ion Vinea ecc. 
Nel 2008 ha riceve la Medaglia della Città di Venezia per la promozione dei rapporti culturali con la Romania e nel 2011 il Trofeo “Akkuaria nel Mondo” dell’Associazione Culturale Akkuaria di Catania.
Da recente ha tradotto in romeno la monografia “Quel Nobel venuto dal Sud. Salvatore Quasimodo tra gloria ed oblio” di Domenico Pisana. 
Nell’agosto del 2011 vince il Gran Premio del Festival-concorso internazionale di creazione letteraria Titel Constantinescu indetto dalla casa Editrice Rafet, con la conseguente pubblicazione di un suo un romanzo “Ruoli di finzione” con cui esordisce come prosatore.

 

http://www.akkuaria.org/poetesseakkuariaromeno/libro.htm

 


Le foto del Premio Martoglio

ottobre 5, 2011

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ottobre 5, 2011

Il giornalista Carmelo Lazzaro e il sindaco di Grotte, rag. Paolo Pilato